miércoles, 3 de mayo de 2017

LA UE ESTIMA QUE DE AQUI A 2030 MEDIO MILLON DE PERSONAS MORIRAN POR EXPOSICION AL AMIANTO



“La UE estima que de aquí a 2030 medio millón de personas morirán por exposición al amianto”

Ana García de la Torre nos habla en esta entrevista de las enfermedades de origen laboral y del amianto como uno de los principales cancerígenos.

Nuevatribuna | ¿Qué enfermedades profesionales no están reconocidas como tales?

Ana García de la Torre | Sólo se consideran enfermedades profesionales las incluidas en el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social.

El sistema de incorporación de enfermedades al Cuadro de Enfermedades Profesionales es muy complicado, por lo que multitud de enfermedades no se encuentran recogidas en este listado. Casi son más las que no están que las incluidas.

Las nuevas formas de producción y organización del trabajo están provocando el crecimiento de los riesgos psicosociales. La Industria 4.0. en la que se incluyen los riesgos derivados de las TIC (Tecnología de la Información y Comunicación), así como la incorporación de los robots, incrementará este tipo de riesgos en los próximos años. La OIT incorporó en el año 2010 los trastornos mentales y del comportamiento al cuadro de enfermedades profesionales, pero España todavía no ha procedido a su incorporación.

Se estima que sólo se notifican entre el 0,1% y el 0,2% de las enfermedades que tienen un origen laboral principal problema que existe en el reconocimiento de las enfermedades no traumáticas de origen laboral (las no incluidas en el cuadro de enfermedades profesionales) es su infranotificación. Se estima que sólo se notifican entre el 0,1% y el 0,2% de las enfermedades que tienen un origen laboral. El sistema PANOTRASS recoge las notificaciones de enfermedades no traumáticas de origen laboral. Éstas son reconocidas como accidentes laborales, no como enfermedades profesionales. Otro de los problemas es la determinación de la contingencia. Se suelen calificar como contingencias comunes con el consiguiente perjuicio para trabajadores y sistemas públicos de salud, en primer lugar, por la pérdida de derecho en las prestaciones, y en segundo, por el gasto sanitario.

¿Cuáles se han incluido en los últimos años y en que margen de tiempo? (últimas actualizaciones)

Mediante el Real Decreto 1150/2015, publicado en el BOE el 19 de diciembre de 2015, se incorporó el cáncer de laringe por inhalación de polvo de amianto al Cuadro de Enfermedades Profesionales. En la actualidad se está estudiando la incorporación del cáncer de pulmón por exposición a sílice cristalina.

Amianto

Caso del Amianto, ¿en qué situación nos encontramos?

De las 36 enfermedades clasificadas como cancerígenas, el 67% fueron causadas por el amianto

En el caso del Amianto, nos encontramos con que aún son pocos los casos que se declaran. Según los datos publicados por el Observatorio de Contingencias Profesionales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, de las 36 enfermedades clasificadas como cancerígenas, del Grupo 6, el 67% fueron causadas por el amianto, concretamente 24. Desde UGT venimos denuciando desde hace tiempo la infranotificación, en general, de todas las enfermedades profesionales, y particularmente del amianto. Según la Unión Europea de aquí a 2030 medio millón de personas morirán en Europa por cánceres ocasionados por exposiciones al amianto, y España no va ser una excepción.

Desde la aprobación del amianto en los primeros años de la década del año 2000, UGT siempre ha estado al lado de los trabajadores y trabajadoras víctimas de este silencioso y letal contaminante, proponiendo constantes iniciativas para conseguir una solución negociada y coordinada entre empresas y administraciones públicas. Siempre hemos abogado por la creación de un Fondo Social, destinado a compensar el sufrimiento de los trabajadores y trabajadoras afectados por las enfermedades derivadas del amianto, así como de sus familiares, y, a la vez, dar un reconocimiento público a su sufrimiento.

Creemos que el Estado español actuó tarde si lo comparamos con otros países de la Unión Europea, ya que hasta el año 2002 no prohibió el amianto, tanto su comercialización como la producción. En otros países de nuestro entorno, las medidas se empezaron a adoptar en los años sesenta, por lo que consideramos al Estado como responsable último por no haber actuado bajo el principio de cautela, como lo hizo Suecia por ejemplo, y esperar a la evidencia científica obligado por las Directivas Europeas.

Este Fondo Social gestionaría las indemnizaciones a trabajadores enfermos, ayudas para la financiación de los costes judiciales de reclamación a empresas incumplidoras, ayudas de asistencia domiciliaria a enfermos y familiares, etc. También proponemos la creación de un Instituto Oficial para Víctimas del Amianto, para la gestión de todos estos aspectos.

En la actualidad existen diversas iniciativas parlamentarias, algunas Proposiciones de Ley. Creemos que tal y como está hoy configurado el arco parlamentario, es posible que puedan prosperar estas iniciativas y que finalmente se cree ese Fondo de Compensación de las víctima del amianto.

¿Qué diferente tratamiento tiene un trabajador si se le reconoce como enfermedad común o profesional? (Coste, medicinas, etc.).

La diferencia viene determinada por la contingencia de la que derive la enfermedad:

Contingencia profesional (tiene un origen laboral). Puede ser clasificada como enfermedad profesional (si está incluida en el cuadro de enfermedades profesionales) o como accidente de trabajo (si la enfermedad tiene un origen laboral, pero no está incluida en el cuadro de enfermedades profesionales, por ejemplo, una enfermedad mental).

Contingencia Común (no tiene un origen laboral) sería cualquier enfermedad común o accidente no laboral.

Existe diferencia de cuantía:

Enfermedad común o accidente no laboral:

– 60% de la Base Reguladora (Base cotización de Contingencia Comunes) entre el cuarto y el vigésimo día.

– 75% a partir del vigésimo primer día.

Enfermedad profesional y accidente de trabajo:

75% de la B.R. (Base de cotización de Contingencias Profesionales) desde el día siguiente al de la baja.

Diferencias de Derechos:

En la incapacidad temporal derivada de una contingencia profesional, cuando durante la incapacidad finalice el contrato y el trabajador pase a la situación de desempleo, el tiempo en el que permanezca en la situación de incapacidad temporal no se procederá a descontar del período de percepción del subsidio de desempleo. En la incapacidad temporal derivada de una contingencia común, sí.

La prestación sanitaria también es distinta, ya que en caso de contingencia profesional la cobertura es del 100%, mientras que por contingencia común la cobertura será la que preste el Sistema Nacional de Salud (diferencias sobre todo en prestaciones farmacéuticas).

Existe otra diferencia que no tiene que ver directamente con el trabajador, pero que le afecta igualmente. Los accidentes de trabajo graves o mortales son investigados por la Inspección de Trabajo y los empresarios sancionados cuando se determine responsabilidad en los mismos.  De esta manera se puede determinar su causa y poner las medidas preventivas correspondientes para que no vuelvan a producirse. Cuando se determina una contingencia común no existe investigación ni medidas preventivas.

¿Qué están diciendo los organismos internacionales al respecto, en concreto la Unión Europea?

Las iniciativas que se están produciendo respecto a las enfermedades profesionales están relacionadas con la mejora de las Fuentes de Información y los Sistemas de Información. Desde el pasado año se están revisando también los valores límite de exposición a sustancias cancerígenas, lo que sin duda mejorará la prevención de este tipo de enfermedades. En el caso de España, estos valores límites ya estaban recogidos en el Listado que publica cada año.

¿Costes en España derivados de las enfermedades profesionales?

Se estima que las Enfermedades Mentales de origen laboral podrían tener un coste entre 545 y 810 millones de euros, excluidas de este cálculo las prestaciones económicas por incapacidad temporal

No conocemos ningún estudio que establezca de manera rigurosa este tipo de coste. Actualmente está en proceso de aprobación del segundo Plan de Acción de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020, en el que se incluirá un estudio de los costes de la no prevención en los que se podrá determinar este coste.

Por parte de UGT, hemos realizado dos estudios sobre costes, en colaboración con distintas universidades españolas, relacionados con las Enfermedades Mentales y con el cáncer laboral. Las conclusiones de los mismos son que las siguientes: se estima que las Enfermedades Mentales de origen laboral podrían tener un coste entre 545 y 810 millones de euros, excluidas de este cálculo las prestaciones económicas por incapacidad temporal. De este coste, el 50% sería asumido por los propios trabajadores en forma de cuidados informales, el 18,6% por los Sistemas Públicos de Salud de las CC.AA. al ser gestionados como contingencias comunes y el 31,4% por los empresarios por pérdida de jornadas de trabajo. Respecto al cáncer laboral, hemos realizado un estudio sobre el coste de las prestaciones sanitarias por los Servicios Públicos de Salud, ya que igualmente son gestionados como contingencias comunes, estimándose un sobrecoste para los mismos de 158 millones de euros.

¿Está prevista alguna iniciativa parlamentaria al respecto?

Existe una Proposición de Ley de creación de un fondo de compensación para las víctimas del amianto presentada el pasado 21 de marzo de 2017. Existen también diferentes iniciativas para la retirada de esta sustancia de los centros educativos.



 

jueves, 27 de abril de 2017

LA JUNTA DE ANDALUCIA PRESENTA EL PROGRAMA INTEGRAL DE SILICOSIS EN CADIZ



La Junta de Andalucía presenta el Programa Integral de Silicosis en Cádiz

Los consejeros de Salud, Aquilino Alonso, y de Empleo, Empresa y Comercio, José Sánchez Maldonado, han presentado hoy en Cádiz el Programa Integral de Silicosis en Andalucía, una actuación que tratará de prevenir, detectar y actuar ante la aparición de esta enfermedad profesional en las empresas que trabajan el aglomerado del cuarzo con más de mil visitas a centros de trabajo en los próximos cuatro años, y un protocolo de actuación tras establecer un Sistema de Alerta de la aparición de esta patología.

El Programa ha sido presentado durante unas jornadas divulgativas dirigidas a empresas, trabajadores, agentes sociales, médicos del trabajo, médicos de familia, epidemiólogos, servicios de prevención de riesgos laborales, mutuas colaboradoras de la seguridad social, así como agentes relacionados con la prevención de los riesgos. El objetivo es sumar la máxima colaboración al desarrollo de esta actuación del Gobierno andaluz, que ha sido consensuada con sindicatos y empresarios en lo que representa un compromiso con la defensa de los derechos laborales y la prevención de riesgos, así como con la promoción de estilos de vida saludables en el entorno laboral. De hecho, en la elaboración de esta herramienta han participado alrededor de 60 personas, de distintas disciplinas y lugares de trabajo, destacando especialmente también la participación de la Asociación de Afectados y Enfermos de Silicosis (ANAES). Asimismo, han colaborado mutuas y Servicios de Prevención de Riesgos Laborales; la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, la Inspección Sanitaria, el Instituto Nacional de la Seguridad Social, el Instituto Nacional de Silicosis y las sociedades científicas; así como representantes de los Sistemas de Vigilancia de la Salud y el mundo académico.

Durante el acto de presentación, Aquilino Alonso ha destacado que este programa reúne de manera ordenada las medidas para la prevención de esta enfermedad profesional, así como para la atención coordinada y protocolizada a las personas afectadas de silicosis dentro del sistema sanitario público andaluz.

El responsable de la sanidad pública andaluza ha alineado los objetivos y actuaciones de este Programa con medidas concretas existentes en el Plan Andaluz de Salud, como son la identificación y vigilancia de los determinantes de la salud laboral con el fin de aumentar la esperanza de vida en buena salud, así como el desarrollo de actuaciones cooperativas para mejorar la salud en los entornos de trabajo, junto a la Consejería de Empleo y los agentes implicados.

En la misma línea, Aquilino Alonso ha mencionado la Estrategia de Salud en todas las Políticas, que implica a todas las organizaciones e instituciones en la mejora de la salud de las personas, trabajando sobre los factores que provocan las enfermedades para evitar su aparición. En este sentido, el consejero de Salud ha considerado este Programa integral como un buen exponente del trabajo que propone dicha Estrategia.

El consejero de Empleo, Empresa y Comercio ha puesto el programa como ejemplo de cuál debe ser la “fórmula para luchar contra la siniestralidad laboral y las enfermedades profesionales: la colaboración, el compromiso y el consenso de todos los que tienen algo que decir para mejorar la seguridad y salud laboral”. Asimismo, el consejero ha añadido que esta actuación dará continuidad al Plan de Choque contra la Silicosis, que supuso la visita de 413 empresas, y que pretende no limitarse solo a desarrollar una actividad sancionadora o de control, sino que persigue la colaboración y la concienciación de empresas y trabajadores.

El Programa Integral de Silicosis de Andalucía se desarrollará durante los próximos cuatro años y cuenta con 7 líneas de actuación, 9 objetivos específicos y 19 acciones que desarrollarán las Consejerías de Salud y de Empleo, Empresa y Comercio.

Entre las actuaciones planificadas se encuentra el desarrollo de acciones de información y sensibilización, como la elaboración de material divulgativo para concienciar de los riesgos derivados de la exposición a sílice cristalina; la difusión de buenas prácticas profesionales, así como la celebración de jornadas o campañas en medios de comunicación.

También está previsto el desarrollo de planes formativos a empresarios y trabajadores, incluidos autónomos; especialistas en medicina del trabajo; facultativos especialistas en medicina familiar, preventiva, radiodiagnóstico y neumología; personal de servicios de prevención ajenos, inspectores de trabajo y técnicos habilitados de la Junta para realizar inspecciones.

El Programa incluye igualmente el establecimiento de un protocolo de identificación y atención a la silicosis que pretende tanto identificar y diagnosticar la enfermedad como garantizar la vigilancia por parte del Sistema Sanitario Público de Andalucía y la comunicación de sospecha.

Entre las actuaciones de control, seguimiento y asesoramiento se ha previsto la realización de unas 220 visitas anuales a las alrededor de 800 empresas de aglomerados del cuarzo, hasta alcanzar las mil visitas en todo el desarrollo del programa, así como el establecimiento de un Sistema de Alerta ante la aparición de un caso sospechoso de silicosis, un sistema más sensible que el general establecido por la Seguridad Social, que fija el límite en dos o más trabajadores que hayan presentado baja laboral con la misma enfermedad profesional.

Por último, hay un apartado destinado a actuaciones de investigación de la enfermedad, con el objetivo de evaluar tanto la eficacia de los sistemas preventivos, la epidemiología o las posibilidades terapéuticas.

Casos en Andalucía

La silicosis es una fibrosis pulmonar producida por la inhalación de sílice cristalina, que puede conllevar una predisposición a sufrir cáncer de pulmón. En los trabajos con aglomerados de cuarzo, se encuentra la presencia de arenas de sílice entre un 70% y un 90%, de ahí la necesidad de aplicar medidas de prevención de riesgos laborales ante los riesgos a la exposición durante la fabricación o elaboración de piezas o su instalación en edificios.

Los Sistemas de Vigilancia de la Salud han permitido identificar un aumento de casos de silicosis en Andalucía, con un perfil diferente a la forma clásica de la enfermedad, pues aparecía en personas más jóvenes y con menor tiempo de exposición, si bien la mayoría relacionadas con el manipulado de aglomerados de cuarzo.

Así, entre los años 2007 y 2015, se han registrado en Andalucía 252 partes de enfermedad profesional por silicosis, de los cuales 188 casos, es decir, el 74,6%, se han producido en empresas cuya actividad principal es el ‘corte, tallado y acabado de piedra’. El 50% de las personas afectadas tienen entre 35 y 44 años; el 67% con menos de 10 años de trabajo en el sector y el 39% menos de 5 años en el sector. Cádiz, que declaró el primer brote en 2009, agrupa el mayor número de casos, concretamente el 35,7%.

Cabe recordar que, en Puerto Real, el Colectivo de Afectados por el Amianto en Puerto Real http://colectivoafectadosporamianto.blogspot.com.es/ trata también este tipo de enfermedades derivadas de la actividad laboral.

 FUENTE: Junta de Andalucía

miércoles, 15 de marzo de 2017

EN ESPAÑA BEBEMOS AGUA DE 40000 KMS DE TUBERIAS CON AMIANTO CANCERIGENO



En España bebemos agua de 40.000 kilómetros de tuberías con amianto cancerígeno

Un 20% de las canalizaciones de agua potable contienen esta sustancia. Expertos piden su retirada aunque no hay pruebas sólidas sobre su peligrosidad.

El amianto o asbesto fue uno de los materiales de construcción estrella en el siglo XX, pero encerraba un peligro mortal para los trabajadores que lo manipulaban. Las fibras microscópicas que lo componen pueden quedar suspendidas en el aire y ser respiradas. Si la exposición es prolongada, puede originar cáncer de pulmón y otras enfermedades.

La mayor parte de este mineral se destinó a la industria del fibrocemento, una mezcla de cemento y fibras de amianto que además de ser barata tenía unas excelentes propiedades. En España se conoce más por el nombre de la empresa que lo comercializaba, Uralita, y al igual que en otros países, fue ampliamente utilizado, sobre todo en placas onduladas de cubierta y tuberías, hasta su prohibición en 2001. Sin embargo, hoy en día buena parte del agua de riego y del agua potable siguen pasando por redes de abastecimiento realizadas con este material. ¿Existe algún riesgo para la salud?

En los últimos tiempos, el debate se ha avivado en el ámbito local, con numerosos ayuntamientos que aprueban planes de sustitución de las canalizaciones y autoridades que se mojan a favor de estas acciones. Hace pocos días la Comisión de Medio Ambiente del Congreso aprobó solicitar al Gobierno que realice una auditoría de las tuberías que quedan y elabore un plan para su renovación. La propuesta contó con el apoyo de todos los grupos, excepto del PP, que alegó el alto coste que supondría.

Los datos de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), actualizados en 2016, indican que las redes de agua potable en España –sin contar las destinadas al riego- superan los 200.000 kilómetros y que de ellas alrededor de un 20% aún están fabricadas con fibrocemento, unos 40.000 kilómetros. Estas cifras proceden de una encuesta que se realiza cada dos años a entidades locales, pero no existe un inventario exhaustivo.

Al margen de su localización, hay dos preguntas clave: si las fibras de amianto pasan al agua potable y si pueden suponer algún riesgo para salud en el caso de que lleguen a nuestros grifos. La OMS abordó la cuestión en su informe Asbestos in Drinking-water tras recopilar estudios realizados en varios países. La cifra más repetida en Estados Unidos, Canadá, Países Bajos y Reino Unido estaba en torno a un millón de fibras por litro.

Aunque pueda parecer mucho, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) considera un nivel seguro hasta 7 millones de fibras por litro. A partir de esa cantidad, no descarta que exista riesgo de desarrollar pólipos intestinales benignos, pero tampoco hay suficientes investigaciones que lo demuestren.

Tanto la degradación de las cañerías artificiales como la erosión de los depósitos naturales de las rocas que contienen asbesto podrían ser responsables de esa presencia de las fibras, así que, efectivamente, el agua que consumimos puede contener amianto, pero no existen datos concluyentes de que una vez ingerido sea cancerígeno.

"La inhalación de fibras de amianto a través de la vía respiratoria es la principal responsable de las patologías causadas por este material y la vía digestiva tiene un peso secundario", afirma en declaraciones a EL ESPAÑOL Alfredo Menéndez, catedrático de la Universidad de Granada y responsable del proyecto de investigación Los riesgos del amianto en España (1960-2002). En su opinión, "hay menor evidencia científica sobre los efectos de deglutir fibras de amianto", pero aún así "eliminar las tuberías de fibrocemento es una medida de salud pública recomendable".

Fernando Morcillo, presidente de AEAS, destaca que mientras que la red de tuberías de fibrocemento está uso "no genera ningún problema para la salud". Sin embargo, "se considera que la vida útil de las tuberías está en torno a 50 años y gran parte de nuestra red de fibrocemento se construyó en los años 60 y 70, fruto del desarrollismo urbano". Por lo tanto, las canalizaciones están envejecidas, son menos seguras, sufren más roturas y pérdidas de agua y es necesario acometer un esfuerzo de renovación.

Operarios y residuos                                                                                                                                                                                              

En este punto entran en escena dos posibles problemas: la inhalación de amianto por parte de los operarios y la contaminación ambiental que podrían generar las viejas tuberías. Según Morcillo, ambas cuestiones están perfectamente solventadas. Por una parte, existe un estricto protocolo de salud laboral que siguen todos los trabajadores y, por otra, los residuos se convierten en inertes al ser confinados en depósitos específicos o mezclados con hormigón.

No opina lo mismo Francisco Báez Baquet, exempleado de Uralita en Sevilla que desde los años 70 ha investigado al detalle los problemas derivados del amianto, convirtiéndose en una de las voces más reivindicativas. Según explica, las empresas que manipulan el fibrocemento "no precisan de ninguna suerte de acreditación previa de capacitación". Aunque cada comunidad autónoma cuenta con un Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA) y solo las que están inscritas en él pueden realizar estas tareas, se trata de "un mero trámite administrativo" que no requiere demostrar competencia alguna.

La mejor prueba es que existen "sentencias judiciales en las que se condena a servicios municipales de abastecimiento de agua, comunidades de regantes y ayuntamientos por daños causados por el amianto liberado en la reparación de tuberías de fibrocemento debido a que no han respetado la legislación vigente". El riesgo no sería solo para quienes cambian una tubería, sino también "para vecinos, viandantes y espectadores", comenta.

Obsolescencia

"La degradación del cemento por simple obsolescencia es un proceso progresivo, a ritmo más acelerado cuanto mayor sea su antigüedad", asegura. La normativa española contempla la eliminación y retirada en condiciones controladas "al final de su vida útil", pero en la práctica esta expresión es tan "difusa", afirma, que solo se lleva a cabo "cuando hay averías, cada vez más frecuentes".

Ante los posibles riesgos y las dudas, Báez apuesta por el "principio de precaución", que consiste en tomar medidas ante todo producto o tecnología sospechoso de conllevar riesgos para la salud o el medio ambiente aunque no haya pruebas científicas concluyentes. "Todo producto que contenga amianto es una bomba de relojería mientras no permanezca soterrado en condiciones controladas y, aunque sea más cara, la solución definitiva, y garantista al máximo, sería la inertización del amianto, sometiéndolo a muy altas temperaturas, con o sin ayuda química", agrega.

Incluso duda de que los intereses económicos no hayan corrompido los estudios "pretendidamente científicos" que no encuentran una conexión directa entre problemas de salud y la presencia de fibras de amianto en el agua potable: "Ya ocurrió en el sector automovilístico, porque el amianto se usaba en piezas como embragues y zapatas de freno".

Las secuelas del amianto

El cáncer de pulmón, el mesotelioma (tumor que también afecta a los pulmones y está causado específicamente por la inhalación del polvo de amianto) y la asbestosis (enfermedad que causa fibrosis pulmonar y también es consecuencia directa del contacto con este material) son los problemas más característicos, reconocidos en España como enfermedades profesionales mucho más tarde que en otros países europeos.

A pesar de que ya no se utiliza como material de construcción, el amianto seguirá causando muertes en España hasta la década de 2040, según un estudio de Alfredo Menéndez, ya que "el periodo que transcurre desde la exposición al desarrollo de la enfermedad puede alcanzar los 30, 40 y hasta 50 años".

Los cálculos se centran en los trabajadores que manipularon el material, pero "las exposiciones ambientales también tienen su importancia", asegura el experto, que destaca que España registró "un mayor consumo de productos de fibrocemento" y que se queja de la "invisibilidad social del problema y la falta de reconocimiento de las víctimas".

lunes, 13 de marzo de 2017

ME QUEDAN UNO O DOS AÑOS DE VIDA - TENGO UN CANCER POR EL AMIANTO



ME QUEDAN UNO O DOS AÑOS DE VIDA – TENGO UN CANCER POR AMIANTO

Pedro Murillo: “Me quedan uno o dos años de vida, tengo un cáncer por amianto”

“Con una colada ganaban dinero, pero no les importaba la vida de los trabajadores, no nos protegieron frente mineral cancerígeno

Trabajó en Azkoitia en Acería y Forjas de Azkoitia, o Cie Automotive, o Grupo Siderúrgico (GSB) y hasta hace poco Gerdau, aunque ahora es Sidenor, “cambian cada dos por tres el nombre”, dice cuando recuerda su paso por la siderúrgica. Le ha marcado su vida y, lo que es peor, le ha metido en el bombo de la mala suerte, porque trabajó con amianto y tiene los dias contados, “uno o dos años”, reconoce resignado.

“Empecé en la fundición en junio de 1982 y estuve allī en hasta 1998. En ese año logré una incapacidad, no por el amianto y estuve cinco años en el acabado, fuera de la fundición”, expresa. Ahora mismo Pedro Murillo sufre “un adenocarcinoma, un cáncer de pulmón y me han reconocido la enfermedad profesional. Ha sido la Seguridad Social. Tenía la incapacidad total. Cuando me detectaron lo que tenía, porque me hicieron una biopsia en enero de 2016 con 62 años, dejé de trabajar allí, y eché los papeles para conseguir la incapacidad absoluta”, según señala a EL PERIODISTA CANALLA.

 

“Del centro de salud de Riberas de Loiola me llamó un médico y me dijo todo lo que tengo. Le dije que he fumado durante 45 años, pero él me dijo que me aseguraba al 98% que lo que tenía no era derivado del tabaco y añadió que era derivado del amianto al 98%. Me puso en contacto con los de Osalan y se me reconoció como enfermedad profesional”.

Pedro Murillo empezó a trabajar en el horno de fundición. “Estuve  de albañil, hacíamos el revestimiento del horno, las cucharas de la fundición, todo esto que se hacia en las fundiciones. En el horno las tuberías de los paneles de refrigeración de agua van forradas con cintas de amianto. Las ponían los mecánicos. Nosotros hacíamos las artesas que eran para la colada continua, y eso llevaba mantas de amianto y sí las poníamos nosotros. Y para calentar las cucharas donde iba la colada, llevaban unos bloques de amianto y teníamos que ir a reparar nosotros, y según estabas quitando te caía encima toda esa mierda del amianto”.

Como a miles de trabajadores se les ocultó el daño que el amianto causa en la salud de los trabajadores,a pesa de que ya en 1906 el Dr. Murray en Gran Bretaña documentó el primer caso de asbestosis. Murillo señala con rotundidad que “no te daban protección alguna frente al mineral cancerígeno, ni te avisaban de los peligros, ni nada de nada”. Hay que tener en cuenta en Hego Euskal Herria 40.000 trabajadores estuvieron en contacto directo con el amianto, pero a ninguno se les ofreció una protección adecuada, lo que ha provocado muchas víctimas, la gran mayoría ocultas. Desde 1993 a febrero 2017 han fallecido, sobretodo por mesoteliomas, 1.472 personas que estuvieron en contacto con el amianto. Es la punta-punta del iceberg, porque las administraciones sanitarias ocultan su incidencia. Esa realidad ha llevado a que el catedrático de la Universidad de Granada, experto en estos temas, Alfredo Menéndez-Navarro haya señalado que solo ven la luz solo un 5% de las muertes que tienen que ver con la inhalación de las fibras asesinas del amianto.

Pedro  Murillo admite que “me he enterado de este tema ahora cuando me ha tocado, y he empezado a investigar, a leer un poco, y he visto la gravedad de la situación. Deberíamos de haber llevado trajes especiales, etc y no nos tendrían que haber dejado fumar en el puestos de trabajo. La realidad es que no nos han protegido de nada”.

En este sentido, el doctor Carlos Pineiro, colaborador con la Asociación Galega de Víctimas del Amianto (Agavida) explica esta situación de una forma clara y contundente: “el uso masivo del amianto llegó por la avaricia empresarial”.

Cuando interpelamos a Pedro Murillo precisamente sobre lo que piensa de los directivos de esa empresa donde trabajó en Azkoitia, que ha cambiado de nombre en numerosas ocasiones, nos dice que “los directivos, nuestros jefes, nos han tratado como a borregos, como a corderos. Les ha importado más sacar una colada, porque sacaban unos cuantos millones por la misma, que la vida de las personas, de los trabajadores que estábamos allí. Las personas les salen gratis a esta gente”.

Recuerda que “han muerto compañeros míos, hace tres años uno igual que yo, cáncer de pulmón y hasta que no te toca no les damos importancia. Es así. Empecé a mirar en Internet y en todo esto aparece como una señora murió contagiada por lavar ropa de su marido. Me quedo pasado, pero es la realidad. Se sabe como el Tribunal Supremo confirma la maldad del amianto desde 1940, que se obligaba a poner los medios de protección y prevención frente al cancerígeno, pero la gentuza esta de la fábrica se niega a dar el lista de los trabajadores que estuvimos en contacto con el amianto, y se lo están negando a Osalan, que lleva ya registrados en torno a 7.500 trabajadores afectados”.

Una de las cosas que más le duelen a Pedro Murillo es que en la empresa donde trabajó muchos años de su vida “siguen diciendo que no se trabajó con amianto desde 1991 y resulta que he estado en la fundición hasta 1993 y seguía igual, luego estuve varios años en el acabado y han seguido con amianto. Han funcionado como siempre, y que lo nieguen es terrible”.

La explicación es simple para Murillo: “Con una colada ganaban unos millones de pesetas, y la vida de una persona les sale gratis. Esa es la diferencia. Cuando uno está bien no le damos la importancia que tiene. Pero es más serio de que creemos. Es lo que todos nos tendríamos que dar cuenta. El que me llamó de la Seguridad Social dejó claro que lo ‘gordo’ todavía esta por salir. Te contagias y desarrollas enfermedad 35 o 40 años después. Pierdes la pista, claro”. Tiene razón porque se calcula que todavía en esta década se van a producir un repunte de los fallecidos por el amianto. Un hecho significativo es que las consultas que la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi (ASVIAMIE) está recibiendo durante los últimos meses muestra un incremento significativo de afectados por mesoteliomas, un cáncer tipo de cáncer muy letal, como reconocen dos de sus miembros Patxi Kortazar y Begoña Vila.

 

90 TRABAJADORES EN CONTACTO DIRECTO

Pedro Murillo indica que en “la fundición trabajábamos así en esas condiciones de contacto con el amianto unos 90 en los tres relevos, además a parte aunque no estés en mantenimiento y no trabajes de forma directa, puedes haber inhalado fibras de amianto. Casi éramos 500 trabajadores en toda la fábrica. Un ejemplo de la falta de sensibilidad de los empresarios está con las coladas de plomo en los años 90. La legislación impedía sacar  mas de una o dos coladas ala semana, pero allí sacaban tres y cuatro al dia. UN compañero que murió, Benito Murillo, trabaja en la grúa. NO de forma directa con el plomo. Nos hicieron una analítica para ver el plomo en sangre y éste lo tenia por las nubes, pero no se preocuparon de mandarle a revisiones. Es lo que tenía esa situación, no se preocuparon de nada, búscate la vida. Hace tres años murió, con 62 años”, se lamenta.

Pedro Murillo reconoce que a sus 63 años le queda poco de vida. “Calculo que uno o dos años, como ocurrió con otros compañeros. Tengo bastante desarrollado el adenocarcinoma. Osalan me dijo que si te cogen a tiempo se puede contener la enfermedad, por eso es importante estar en la vigilancia específica y puedes aumentar la calidad de vida”.

Juanjo Basterra

sábado, 21 de enero de 2017

ASBESTOSIS LA ENFERMEDAD SILENCIOSA



Asbestosis: La enfermedad silenciosa

"Sólo queda demandar. Demandar al INSS. Demandar a las mutuas. Demandar a las empresas. Demandarlos a todos. Y quedarse sólo. Delante de un juez. Y convencerlo de que lo que te está matando no es una gripe mal curada".

Ferrol es la ciudad de España -e incluso de toda Europa- con una mayor incidencia de la asbestosis, una enfermedad pulmonar causada por la inhalación de fibras de amianto, un elemento aislante empleado durante décadas en la industria y en la construcción, incluso muchos años después de que sus efectos negativo estuvieran más que probados. Se calcula que sólo en la comarca de Ferrolterra el número de afectados supera los 3.500, con un goteo de una o dos docenas de muertes al año. No es un tema del pasado, aunque desde los años noventa este material dejara de emplearse; la enfermedad tiene un período de latencia de 30 o 40 años, por lo que aún se manifestarán nuevos casos hasta el año 2030. Y más y más muertes.

La asbestosis no sólo afecta a Ferrol. La situación se reproduce en ciudades industriales de todo el Estado, de Avilés a Cartagena, de Cádiz a Getafe o Cerdanyola de el Vallès, sumando más de 80 mil afectados en España, de los que alrededor de 50 mil han muerto o morirán en esta década o en la siguiente. Vigo registra igualmente muchos damnificados, a los que hay que añadir casos más aislados relacionados también con la construcción.

A pesar de la fuerte incidencia de la enfermedad en algunas zonas, el asunto no ocupa un lugar preferente en las agendas de los medios. Tampoco hay demasiados libros ni documentales publicados. El fotoperiodista y sociólogo ferrolano Roberto Amado acaba de publicar   Peregrinos del amianto (Libros.com), un texto producto de dos años de trabajo y entrevistas con afectados y expertos. “Hay poco publicado sobre el tema, y lo que hay trata fundamentalmente el aspecto médico o el aspecto legal. Me di cuenta de que lo personal, que es lo que menos se ha tocado, es el tema fundamental", explica. Amado presentará la obra en septiembre en la ciudad departamental, en un acto que quiere convertir en un debate entre los afectados, las autoridades, las empresas, entre todos los actores implicados, para poner el foco público sobre el tema. También intentará hacer presentaciones en otras ciudades en las que el problema del amianto tiene una incidencia importante.

 Hasta el 2001, silencio

“Un día te cruzas con un colega, un hombre de esos fornidos y grandes. Lo encuentras confuso, con mucho menos peso y con dificultades para respirar. Trabaja en monturas a flote, o es soldador, como tú, como muchos otros. Poco después te enteras de que ha muerto y, como él, van cayendo varios. Te suena eso del cáncer de pulmón. Pero haces caso omiso (...) El tabaco, la bebida. Ya sabes tú como van esas cosas. Hasta que alguien te dice que lo que tienes es un tipo de cáncer raro. Y tú te haces preguntas”.

Hasta el año 2000 apenas se hablaba del tema. En Ferrol había un número inusitadamente alto de muertes por enfermedades del pulmón y por cáncer de pleura, sobre todo entre hombres que trabajaban o habían trabajado en los astilleros. Pero ni se le daba un nombre ni se encontraba el nexo y origen. En ese momento, gracias a la acción individual de algunos afectados y de algunos médicos, se consiguió romper el tabú y la opacidad que parecía rodear a esta enfermedad.

Roberto Amado relata en el libro ese momento, en conversaciones con alguno de los protagonistas, comenzando por el histórico obrero y sindicalista Rafael Pillado -uno de los que destapó el caso-, o con el médico Carlos Piñeiro, uno de los mayores expertos en la materia, que impulsó -al principio casi en solitario- la investigación sobre la enfermedad. En 2001 una información publicada por La Voz de Galicia lo cambió todo, a pesar de las muchas resistencias existentes, incluso en el seno de algunos sindicatos, que en un primer momento acusaron a los denunciantes de "crear alarmas injustificadas" en un momento difícil para el sector naval.

A partir de ahí los afectados empezaron a organizarse, creando por ejemplo Agavida (Asociación Gallega de Víctimas del Amianto), que desde hace 15 años lucha por el reconocimiento oficial de esta enfermedad profesional. Los enfermos y sus familias llevan desde entonces ganando juicios contra las empresas en las que trabajaban, victorias que llegan después de años de  peregrinar entre el hospital y el juzgado. Sin embargo, reclaman que todo esto se haga un poco más fácil, al igual que a los mineros se les reconoce automáticamente el perjuicio -la neumoconiosis o silicosis- provocado por su actividad. Por el camino van obteniendo pequeños avances. Se consiguió por ejemplo que Navantia le enviara al SERGAS, hace siete años, un listado de seis mil posibles afectados, trabajadores que pudieron tener algún contacto con el amianto.

También se constituyó en el Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol una unidad específica, con una docena de médicos, entre ellos tres neumólogos, que a menudo se ve desbordada por la enorme cantidad de personas que tiene que atender. Hubo por lo tanto una clara mejora en la atención sanitaria (antes los afectados tenían que desplazarse a Oviedo), pero Amado señala que no es suficiente: "la unidad podría ser un referente para avanzar en el estudio de esta enfermedad, pero para eso hacen falta más recursos. Tampoco hay medios suficientes para hacer investigación. La investigación llega por iniciativas individuales". Gracias a este equipo, en colaboración con otros, como el del Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona, en los últimos años se fue avanzando mucho en el estudio de esta enfermedad, determinando sus investigadores e investigadoras que el 97% de las dolencias de pulmón de los trabajadores del naval ferrolano estaban causadas por el amianto.

 La resistencia continúa en las empresas

La actitud de Navantia y de otras empresas sigue siendo de total resistencia. "La empresa optó por negarlo todo, y prefiere ir pagando indemnizaciones contadas. Hay pagos importantes, por encima de los 200 mil euros. No sé hasta que punto les sale rentable a ellos y al Estado, que es quien tiene que pagar", afirma Roberto Amado. Ya desde 1900 hubo voces de alarma contra la peligrosidad del amianto, que se comenzó a retirar partir de los años 50 o 60 en los Estados Unidos. Incluso en España leyes de los años 40 ya introducían alertas por el riesgo existente. Las empresas españolas se escudan en que desde el año 1980 no se compró nuevo material, pero incluso así se seguían empleando sin protección ni avisos las viejas mantas de amianto.

"Si el trabajador va a reclamar una indemnización, la compañía defiende que ese empleado no estaba en contacto con el amianto. Y ahí comienza el peregrinaje de los juicios, durante años" -explica- "Tienes que explicarle tu situación a un juez, tienes que demostrar que tu cáncer tiene su origen en haber trabajado con amianto. Y, mientras, la empresa eleva todos los argumentos posible para negar que la enfermedad se generara en el lugar de trabajo". "No es como el famoso estatuto del minero. Si tú tienes silicosis y estuviste contratado en la mina, ya tienes derecho a la indemnización. No tienes que demostrar nada más", añade.

También hay resistencia política. Aún el pasado año el PSdeG-PSOE presentó en el Parlamento Gallego una proposición para crear un fondo de indemnización a las víctimas con cargo a las aseguradoras, las empresas y la Seguridad Social; se pedían también fondos para la investigación sobre el cáncer derivado de la exposición al amianto y un programa de vigilancia epidemiológica. A pesar del apoyo de AGE y BNG, la mayoría absoluta del PP echó abajo la propuesta, defendiendo Aurelio Núñez Centeno que los enfermos están "perfectamente atendidos" y que la asbestosis está ya reconocida como enfermedad profesional". Miembros de la Asociación Gallega de Víctimas del Amianto, que seguían el pleno en el hemiciclo fueron expulsados tras mostrar una pancarta reivindicativa.

Y así siguen las cosas. Todo avanza: los juicios, la enfermedad, el tiempo, las muertes. “Al final nuestra asociación va a ser una asociación de viudas” afirma en el libro uno de los afectados. Dicen que las fibras del amianto, cuando se agitaba una de las viejas mantas que los obreros empleaban para protegerse, quedaban en el aire varios días. De igual manera, el amianto queda ahí, pegado a sus vidas.

Los afectados reclaman justicia y reconocimiento, más que dinero, afirma Amado. "Es una enfermedad muy jodida, cuando se manifiesta supone un año entero de agonía y eso no se paga, no se compensa económicamente", señala. El autor cree que la clave está en "la rabia que da el sentirse humillados después de tantos años, y tener que pelear hasta el final por obtener una indemnización que no sirve para nada (...) Cuesta admitir que el final de tu vida fue adelantado", escribe.

domingo, 11 de diciembre de 2016

ESTOY CON MORFINA YA NO HAY NADA QUE HACER



«Estoy con morfina, ya no hay nada que hacer»

Vicente empezó a trabajar en el astillero en 1974 como mecánico naval, reparando e incluso participando en el montaje y la construcción de las embarcaciones. «Al principio quitábamos los escapes del motor, que van forrados de amianto, sin ninguna medida de seguridad. No había ni mascarillas, que las pusieron más adelante pero no era obligatorio llevarla, y eso que estábamos en un ambiente constante de polvo de amianto», recuerda. En este punto, resalta, «yo me voy a morir de esto, si llego a saber que era tóxico lo habría evitado».

En 2011 se prejubiló por accidente laboral, puesto que los primeros síntomas de su enfermedad ya habían empezado: tos seca, pinchazos y un engrosamiento bilateral de la pleura. «Es cáncer, un mesotelioma», resume con una gran entereza. En marzo de este año le dieron el diagnóstico definitivo, tras varias pruebas. «En la última revisión que fue a la neumóloga me dijo que me iban a llevar a urgencias porque tenía líquido en la pleura. A los 15 días me dijeron lo que tenía».

Después de ello, añade, «me dieron quimioterapia, dos sesiones, pero no había nada que hacer. Luego un tratamiento experimental en Barcelona. Tampoco. Ahora sólo tengo la ayuda de la máquina de oxígeno y que la enfermedad vaya aguantando, aunque está en fase terminal».

Ahora Vicente vive con asistencia domiciliaria «para paliar el dolor con morfina». «Sé que me va a tocar y no en un plazo muy lejano, por lo que sólo me queda afrontarlo y ayudar a los que están fuera» (en relación a sus compañeros). Rosa, su esposa, añade que siente mucha impotencia y que «estar esperando el momento es muy duro». «La vida te la parte totalmente», subraya.


 

martes, 4 de octubre de 2016

TOLEDO CLAMA CONTRA UN VERTEDERO DE AMIANTO A 300 METROS DE LAS CASAS


Toledo clama contra un vertedero de amianto a 300 metros de las casas

Hace 70 años llegaba a España el amianto, un producto económico y multiusos, del que años más tarde se descubrieron sus efectos nocivos para la salud. Fue prohibido en toda Europa, aunque en España fue legal hasta 2002, y todavía hoy los vecinos de muchos municipios reclaman su retirada. Es el caso de los residentes en Santa María de Benquerencia, un barrio de Toledo que denuncia sufrir las consecuencias de tener un vertedero de amianto a apenas 300 metros de sus casas ante "la pasividad de las administraciones".

Una de las fábricas que utilizaba este mineral era Ibertubo S.A, que comenzó a funcionar en la década de los 80 en una parcela del polígono industrial de Toledo. Desde su apertura, la empresa depositaba sus residuos de amianto de forma "incontrolada" e "ilegal" en la zona del arroyo Ramabujas y en las fincas de los alrededores de la fábrica, según denuncia la Asociación de Vecinos El Tajo. Ibertubo quebró en 2002 y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha procedió a la descontaminación de la zona entre 2006 y 2007. Sin embargo, el portavoz de Medio Ambiente de la Asociación de Vecinos El Tajo, Victor Villén, asegura que "en la parcela donde estaba ubicada la fábrica aún quedan restos".

"Desde hace 12 años, los vecinos pedimos que se les dé un tratamiento a estos restos"., explica Villén. Se han dirigido a todas las administraciones implicadas (Junta, Confederación Hidrográfica del Tajo y Ayuntamiento), pero "no hemos obtenido ninguna respuesta, sólo mentiras". "La Confederación ha hecho un paripé diciendo que han limpiado los restos, pero siguen en el mismo sitio", relata Villén.

La Confederación, por su parte, asegura que ha retirado "todos los restos de fibrocemento del dominio público hidráulico" en el cauce del arroyo Ramabujas en Toledo, unas 40 toneladas, y que si queda amianto en otro lugar, su retirada no es de su competencia, sino de los propietarios de las fincas afectadas. Y apunta al Gobierno de Castilla-La Mancha, "que es el competente en materia medioambiental, sanitaria e industrial" y, por lo tanto, para exigir la retirada del amianto.

Un informe admite el problema

Ante "la falta de respuesta" pública, la Asociación de Vecinos denunció hace dos años la situación a la Fiscalía General de Medio Ambiente, que a su vez requirió a todas las administraciones la documentación existente. "Así salió a la luz un informe que el Ministerio de Medio Ambiente había encargado al Seprona de la Guardia Civil y que detectaba la presencia de partículas de amianto en el aire", explica uno de los integrantes de la plataforma 'Mi barrio Sin amianto' y vecino de las viviendas más cercanas, Héctor Cano. "A partir de ese momento, los vecinos empezamos a ser conscientes del problema".

Sin embargo, el informe recoge que la cantidad de amianto detectada en el aire está por debajo de lo permitido (0,1 fibras/cm). El consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de la Junta, Francisco Martínez Arroyo, sostiene que el informe del Seprona sólo detecta 0,00017 fibras/cm, muy lejos del límite de 0,1 fibras/cm que contempla la legislación. Los vecinos replican a Arroyo que "no existe una legislación sobre los límites máximos de amianto en exteriores, sino que sólo está regulado en interiores", en palabras de Víctor Villén, por lo que consideran que la medición del Seprona no refleja la gravedad del problema.

El portavoz del Ayuntamiento de Toledo, José Pablo Sabrido, reconoce que "hay restos de amianto al aire libre en algunas parcelas" y que los vecinos tienen "razón" al estar preocupados, pero que el Consistorio no tiene competencia en salud ni en medio ambiente, aunque está "tratando de solucionar el problema" porque afecta a la "salud de los toledanos".

 

El Ayuntamiento ha creado una comisión, en la que participan la Junta y la Confederación, que ha encargado un informe técnico a la empresa Emgrisa para conocer exactamente el estado de los residuos y "buscar entre todas las administraciones una solución integral que se traduzca en riesgo cero para la población", según Sabrido. En la misma línea, el consejero de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, asegura que "se está buscando una solución".

Rafael García es vecino del barrio de Santa María de Benquerencia y convive a menos de 300 metros de los vertidos de amianto. "Cuando descontaminaron la fábrica se centraron únicamente en limpiar lo que la ley les exigía, ¿por qué no lo hicieron también con los restos al aire libre que se encuentran a pocos metros de nuestra viviendas?", se pregunta.

Omnipresente y peligroso

El ecologista y experto en amianto Francisco Puche asegura que hay muchas zonas de España afectadas por la aparición de restos de amianto, especialmenten en aquellas que ha tenido "industria naval, fábricas de fibrocemento y ferroviarias". Así, en Galicia hay mucha población que estuvo expuesta al amianto por la industria naval. Como en el País Vasco, por ser una de las zonas más industrializadas de España, o Cataluña, donde el amianto llegaba al puerto de Barcelona y se descargaba en sacos con orificios, sin ninguna seguridad para los vecinos. En la Comunidad Valenciana y en Andalucía, según Puche, todavía quedan muchos centros escolares y otros edificios construidos con amianto.

"El amianto penetra en el cuerpo por las vías respiratorias y puede provocar cáncer de pulmón", explica el neumólogo Josep Tarrés. Según este experto, hay tres fuentes de exposición al amianto: la laboral (un 66% de los casos), la vecindad con un foco contaminante (19,%) y la convivencia con un trabajador que está en contacto con este producto (13,%). "Lo que dificulta tomar medidas eficaces es que pueden pasar hasta 40 años antes de que las consecuencias del contacto con el amianto se hagan evidentes", sostiene Tarrés, para quien el riesgo también existe aunque la presencia del amianto sea reducida. "Me da igual que digan que sólo hay un 0,00001 de fibras/cm, porque con muy pocas fibras una persona puede padecer cáncer", añade.