jueves, 31 de diciembre de 2015

INDEMNIZADAS TRES MUJERES POR CONTAMINARSE CON AMIANTO AL LAVAR LA ROPA DE SUS MARIDOS


Indemnizadas tres mujeres por contaminarse con amianto al lavar la ropa de sus maridos

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha reconocido en una sentencia divulgada este lunes el derecho a ser indemnizadas con un total de 210.000 euros por haberse contaminado de amianto a tres mujeres que resultaron afectadas al lavar la ropa de sus maridos, trabajadores de la empresa Uralita.

La sentencia confirma las indemnizaciones a favor de las esposas de tres trabajadores de las fábricas de Uralita de Getafe y Valdemoro por los daños derivados del amianto como consecuencia de su exposición al manipular la ropa de trabajo de sus maridos. El alto tribunal obliga a la empresa a compensar con entre 22.000 y 99.000 euros a dos de las mujeres y a los herederos de la tercera, que ya ha fallecido.

El Supremo responde al recurso extraordinario por infracción procesal presentado por Uralita y Uralita Sistemas de Tuberías frente a la demanda interpuesta por un grupo de perjudicados, que considera a las empresas responsables civiles de los daños ocasionados por el amianto a los empleados y familiares.

La sentencia sostiene que las empresas no son responsables solo por el riesgo que supuso el uso de amianto, sino también por la “omisión de la diligencia extrema” que cabía exigirles en atención “a un riesgo previsible frente a terceros ajenos a la relación laboral” pero que manipulaban la ropa de los trabajadores, como es el caso de sus familiares.

Agencias

jueves, 29 de octubre de 2015

RECONOCEN LA MUERTE POR AMIANTO DE UNA MUJER POR LAVAR LA ROPA DE UN OPERARIO


Reconocen la muerte por amianto de una mujer por lavar la ropa de un operario

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Bergara ha estimado la demanda presentada por los hijos de Luisa Soraluce, a quien se le diagnosticó en junio de 2011 un mesotelioma maligno, que le causó la muerte en octubre de ese mismo año.

La víctima contrajo esta enfermedad por el contacto con el amianto presente en la ropa de trabajo de su marido, fallecido en 1989 tras trabajar durante 21 años en Altos Hornos de Bergara (actual Arcelor Mittal).

La sentencia destaca que la compañía incumplió la normativa que exigía que los trabajadores «potencialmente expuestos a fibras de amianto» debían utilizar ropa de trabajo apropiada y que «no se permitiría a los trabajadores llevarla para su lavado a su domicilio particular», sino que correspondía a la empresa su limpieza.

En sus alegaciones, Arcelor Mittal argumentó que el trabajador no estuvo en contacto con el amianto, pero el juez considera probado que sí estuvo expuesto a este material altamente cancerígeno durante los 21 años en los que trabajó en la planta.

La sentencia da por probado que Luisa Soraluce, «semanalmente y una vez concluida la jornada laboral» en Arcelor Mittal, limpiaba la ropa de su marido y «en el desarrollo de dichas tareas permaneció expuesta al polvo de amianto impregnado en la ropa de trabajo de su esposo, expuesta así a la inhalación indirecta o doméstica de las partículas de amianto que se desprendía de la ropa de trabajo».

Por este motivo, el juzgado atiende a la reclamación de daños morales solicitada por los dos hijos del matrimonio y condena a la empresa a indemnizarlos con 71.519,40 euros.

La asociación de afectados por el amianto Asviamie, que ha hecho pública la sentencia, considera que se trata de un pronunciamiento judicial «histórico» que ha puesto en evidencia «el desprecio empresarial al cumplimiento de las obligaciones preventivas, que no sólo afecta a los trabajadores», sino que «traslada el riesgo cancerígeno a las familias y al medio ambiente».

martes, 27 de octubre de 2015

EL AMIANTO SE HA COBRADO LA VIDA DE 15 TRABAJADORES

El amianto se ha cobrado la vida de 15 trabajadores en lo que va de año
La Asociación Vasca de Víctimas del Amianto reclama a las grandes empresas su implicación para crear un fondo de compensación porque lo contrario deberán afrontar "numerosas demandas y cuantiosas indemnizaciones" a los afectados
26/10/2015 - 18:57h

15 muertos. Esa es la cifra de víctimas mortales que se ha cobrado el amianto en lo que va de año. La Asociación Vasca de Víctimas del Amianto (Asviamie) ha contabilizado estos fallecimientos de trabajadores en Euskadi debido a la exposición al amianto a lo largo de su vida laboral. Por eso, sus responsables han reclamado a las grandes empresas su implicación en la creación urgente de un fondo de compensación a las víctimas del amianto. De lo contrario, advierten de que deberán afrontar "numerosas demandas y cuantiosas indemnizaciones" a los afectados.
Los afectados por el amianto aseguran que padecen una doble condena. Por una parte, la derivada de su enfermedad propiamente dicha y, por otro lado, la pelea que deben afrontar en los tribunales para que se reconozca que el cáncer que han contraído tiene un origen profesional debido a la exposición al amianto. En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha rechazado el recurso de Izar Construcciones Navales contra la sentencia del un juzgado de Bilbao que le condenaba a indemnizar con 152.039, más intereses, a los seis hijos de R.B.P., fallecido en 2012, a los 75 años de edad, a consecuencia de un mesotelioma pleural derivado del amianto.
La sentencia estima parcialmente la demanda de los familiares e incrementa la indemnización a 227.439 euros, más 25.283 en concepto de intereses, al considerar que "la indemnización debe contemplar que la enfermedad que padecía, tiene una génesis lenta y no súbita, en la que el déficit respiratorio se va produciendo poco a poco, padeciendo disnea ya un año antes".
El trabajador fallecido comenzó a trabajar en 1957 como peón albañil en los Astilleros Españoles, hasta que fue despedido en 1990. Pocos meses más tarde, se le reconoció una incapacidad absoluta por enfermedad común. En 2012 se le diagnosticó una insuficiencia respiratoria aguda y un mesotelioma pleural "fulminante" le causó la muerte.

Fuente: 
http://www.eldiario.es/norte/euskadi/amianto-cobrado-muertos-va-ano_0_445506334.html

viernes, 9 de octubre de 2015

EN MI VIDA ESCUCHÉ QUE EL AMIANTO ERA MALO


“En mi vida escuché que el amianto era malo”

El Colectivo de Afectados por el Amianto en Puerto Real sigue dando pasos para su demanda en los tribunales frente a Navantia. Hasta quince personas ya se han puesto en contacto con el colectivo con el fin de reclamar sus problemas de salud por el contacto con el amianto en las distintas factorías.

El Colectivo de Afectados por el Amianto en Puerto Real sigue dando pasos para su demanda en los tribunales frente a Navantia. Hasta quince personas ya se han puesto en contacto con el colectivo con el fin de reclamar sus problemas de salud por el contacto con el amianto en las distintas factorías.

Este jueves, el Colectivo de Afectados por el Amianto en Puerto Real tenían una nueva cita en su sede de la Calle San Francisco, donde reside la actual CNT, para seguir dando pasos adelante en la formulación de las respectivas demandas ante Navantia. Todos sus problemas de salud derivan, bajo informes médicos que lo justifican, del contacto directa o indirectamente con el amianto. Un material que, desde 2005, tiene prohibido su uso dentro de la Unión Europea debido al gran índice de mortalidad por cáncer que provocaba.

De hecho, enfermedades como la asbestosis o la fibrosis pulmonar son algunas de las que se encuentran entre los afectados del colectivo, quienes ahora reclamarán sus derechos ante el perjuicio provocado por la empresa durante sus años de trabajo. Para ello, cuentan con Dionisio Sordo, del Despacho de Abogados de Agustín Grosso, quien tiene más de veinte sentencias favorables, incluso recurridas ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con distintos afectados.

Damos una información exhaustiva y resolvemos todas las dudas que se le presenten sobre todos estos temas derivados por la enfermedad”, asegura Sordo a Puerto Real Hoy. Esta no es la primera denuncia por este tipo de dolencias en los antiguos trabajadores, ya que desde 2001 se conocen demandas por parte de algunos trabajadores de la factoría. “Hay mucha gente afectada y no lo saben, no se le ha comunicado”, añade el abogado, quien insistió durante la rueda de prensa en que “la empresa debería haber informado”.

Cuando se jubila una persona, la empresa debe comunicarle que pase reconocimientos anuales a través de la Seguridad Social. Si no se lo comunican, difícilmente esa persona puede tener conciencia de que está padeciendo. Solo hasta cuando la enfermedad llega a un punto, muchas veces irreversible”, comenta el letrado, quien incide en que, para formular la denuncia, es necesaria la presentación de informes médicos que identifiquen la conexión del trabajo con amianto con la enfermedad.

Uno de los precursores de este Colectivo es Francisco Aragón, también ex trabajador de Navantia afectado. “Hay un montón de trabajadores que no tienen conocimiento de la enfermedad que tienen, y a través de los medios queremos que cada persona que lo tenga se acerque, les informamos, les asesoramos y que ellos tomen en cuenta la decisión de denunciar o no denunciar”, afirma el ex trabajador.

Han estado muriendo personas de astilleros que tanto la dirección de la empresa como los comités de empresa y sindicatos han ocultado este tipo de enfermedades. Si fueran a los servicios médicos o a la dirección de la empresa y decirle que les den una relación de personas que tienen fibrosis pulmonar o placas pleurales, nos quedaríamos asustados seguro. A mí me lo detectaron también, estuve trabajando desde el año 1975 hasta cerca de los noventa trabajando con el amianto. Cuando niegan que a partir del año 1982 aquello se quitó”, hace hincapié Aragón, quien insiste en que “los trabajadores no conocíamos cuando se quitó el amianto. Tenemos constancia de que existía en 1986, 1987 y 1988”.

Varios casos

José Alcedo también es uno de esos trabajadores puertorrealeños que estuvieron en Matagorda. Trabajador desde 1956 hasta que se jubiló en 1995, Alcedo confirmó también que trató con amianto durante su trabajo en la factoría. “Todos los mamparos de los camarotes, departamentos y demás eran de amianto. Eso ha existido siempre en Matagorda. No he tenido conocimiento nunca de que el amianto era malo. Mira si no lo tenía, que hasta he dormido encima del amianto en las horas del bocadillo. Descansabas una hora y te tirabas ahí porque era calentito”, explica.

En 2012, Alcedo comenzó a no encontrarse bien y, gracias a tres informes de neumólogos, pudo comprobar que estaba afectado por fibrosis pulmonar a cuenta de su trabajo cercano con el amianto en la factoría de Matagorda.

Otro de los afectados, desde el año 1985, es Manuel Blanco. Afectado con asbestosis, Blanco sufrió un derrame que le provocó su marcha de la factoría en 1989. Sin embargo, su caso es uno de los más complejos, ya que tras estar en pleito, el Juzgado determinó que su causa había prescrito. De hecho, el último TAC al que fue sometido sirvió para detectarle que tenía un derrame pleural.

Pero no todo eran trabajadores de Navantia en la factoría. También muchos trabajadores de subcontratas de la empresa estuvieron en contacto con el amianto. Este es el caso de Daniel Arquero, quien comenzó a trabajar con este material en 1968. “Éramos contratas, pero solo pertenecíamos al forrado. Directamente con el amianto. Ignorábamos lo que era. No teníamos protección de ninguna clase”, finaliza.

jueves, 8 de octubre de 2015

HISTORIA DEL AMIANTO

Historia del amianto

Siendo visto como un mineral milagroso dado su habilidad para soportar el calor, el fuego y la manipulación el amianto fue una vez un valioso mineral. Este mineral fue extraído en primer lugar por los antiguos griegos, todavía hoy en día se continua llamando a este material como un derivado de su nombre romano y que significa “inextinguible” o “inalterable” Sin embargo hoy en día se le conoce mejor por su naturaleza dañina y por su amenazadora reputación en cuanto a causante de mesotelioma y otras enfermedades letales.

Los primeros usos del amianto

usos del amiantoDurante siglos el amianto se ha usado en la construcción de edificios, en la ropa e incluso para enterrar a fallecidos. Los primeros usos que se conocen del amianto es como componente fuerte para utensilios de cocina para los habitantes de Escandinava hace 4500 años. Se cree igualmente que los fallecidos de casta real eran recubiertos con mortajas hechas de amianto y quemados en piras funerarias. Puesto que la ropa permanecía intacta, las cenizas del cuerpo podían ser fácilmente recogidas.
Los manteles y la ropa hechas de amianto podían ser limpiadas lanzándolas en el fuego, tal y como presenció en China en el Siglo 13 el explorador italiano Marco Polo y los visitantes a una casa de renombre persa. Por todas las propiedades milagrosas que se han expuesto anteriormente, los primeros romanos notaron que aquellos que extraían el material y quienes trabajan con él, empezaban a estar enfermos y a fallecer prematuramente. Entre los primeros documentos que prueban como las personas padecían los síntomas relacionados con problemas de pulmón derivados del uso del amianto, puede encontrarse el manuscrito de un naturalista romano llamado Pliny el antiguo.

Uso del amianto en los tiempos modernos

tiempos modernosA pesar del conocimiento que siempre se ha tenido de los peligros del uso del amianto, la popularidad de este material ha permanecido durante los siglos. Cuando la revolución industrial empezó, los usos del amianto se fueron extendiendo todavía más al comenzar la época de la producción. El rol de este mineral se fue expandiendo al incorporarse a materiales para los barcos, refinerías y para aislar los cuartos de máquinas y salas de calderas en los trenes. Una vez más los problemas con el amianto no cesaron. Miles de trabajadores de los barcos y de la industria de la construcción fueron expuestos sin saberlo, pagando un alto precio por sus vidas.

Uso continuado en el Siglo XX

La demanda de este material mantuvo su popularidad durante el siglo veinte, con picos de uso regular durante la segunda guerra mundial y los años 60. De hecho en 1939 la guerra mundial incluyó en USA el tributo del material por parte de la compañía Johns-Manville. El uso de este material incluyó una estatua gigante conocida como el “hombre de amianto” que acompañaba a los visitantes de un pabellón de la empresa a una completa explicación sobre los beneficios del amianto. La popularidad del amianto continuó durante los siguientes veinticinco años pues podía ser encontrado en cualquier sitio: en las casas, en los colegios, en las fábricas y en los edificios de oficina. El amianto se utilizaba en la fabricación de cemento, tejas, pegamentos, baldosas, placas de yeso, apósitos y en los coches. Incluso algunos cigarrillos tenían filtros de amianto.
Se sospechaba desde hacía tiempo que el amianto hacía enfermar a la gente, aunque las primeras investigaciones eran meramente anecdóticas y no demostraba un vínculo definitivo entre la exposición al amianto y el desarrollo de una enfermedad. Sin embargo en USA, a principio de los años 1900 los médicos empezaron a registrar trabajadores con patologías pulmonares que habían estado expuestos al amianto. Las autopsias confirmaron lo que ya se sabía: que el amianto era la causa que se escondía tras la bronquitis crónica y los problemas de fibrosis pulmonar pues había sido un testigo de ambas. Finalmente, los problemas con el pulmón que se asociaron con la exposición al amianto empezaron a ser conocidos como asbestosis y mesotelioma.
Fuentes:http://www.sintomasmesotelioma.es/amianto/historia-del-amianto.html

lunes, 5 de octubre de 2015

NUEVA SENTENCIA A FAVOR DE LOS FAMILIARES DE UN TRABAJADOR FALLECIDO POR CONTACTO CON AMIANTO



Nueva sentencia a favor de los familiares de un trabajador fallecido por contacto con amianto

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha desestimado el recurso interpuesto por Navantia frente a la sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Cádiz por la que se condenaba solidariamente a esta empresa y a IZAR a indemnizar a la viuda y a los hijos de Jerónimo Álvarez Pala en las cantidades de 81.634, 87 euros y 9.070,54, respectivamente, tras confirmarse que la muerte de este hombre tuvo su origen en un cáncer de pulmón por el contacto con el amianto, según ha informado el bufete Ortiz Abogados en un comunicado

Los hechos se remontan al periodo de tiempo comprendido entre 1957 a 1963, fecha en la que el trabajador fallecido, Jerónimo Álvarez Pala, estuvo prestando sus servicios en Astilleros Españoles y otras empresas auxiliares subcontratadas como andamiero y soldador (tubero-calderero), trabajo en el que estuvo en contacto directo con el polvo de amianto.

La sentencia considera como hechos probados que en las labores desempeñadas, al cortar o desforrar tuberías cubiertas de amianto, inhalaba directamente el polvo.

Este caso comenzó cuando la viuda recibió una comunicación del Hospital Universitario Puerta del Mar de "sospecha de enfermedad profesional" (en cumplimiento de lo previsto en Real Decreto 1299/2006) en fecha de 22 de junio de 2011, aproximadamente un mes antes al fallecimiento de su esposo. En dicha comunicación se ponía de manifiesto que la enfermedad profesional estaba originada por el amianto. Se inició entonces un expediente de revisión de pensión de viudedad, pero el INSS denegó la contingencia profesional de viudedad por no poder acreditarse la categoría del causante ni en qué empresa concretamente contrajo dicha enfermedad (asbestosis), si bien el Equipo de Valoración de Incapacidades (E.V.I.) si aceptó como causa de fallecimiento una enfermedad profesional señalando además el código 6A0101, relativo a las patologías relacionadas con el contacto con el amianto. Se procedió a formalizar así la demanda judicial, que recayó ante el Juzgado de lo Social número 2 de Cádiz. Este tribunal estimó parcialmente la reclamación y concedió a la viuda e hijos la indemnización mínima reflejada en el baremo de 2011 relativa a accidentes de tráfico, aplicado por analogía.

Tras un exhaustivo análisis del caso, con profundas citas jurisprudenciales tanto del tribunal Superior de Justicia de Andalucía como del Tribunal Supremo, el juzgado gaditano concluyó que "en la actividad productiva existía un elemento nocivo conocido por la empresa -el amianto- y que de hecho ella tenía una normativa protectora superior a veces a la normativa obligatoria, que explicaría la ausencia de sanciones de la Inspección de Trabajo, ni procedimiento por recargo debido a causa de falta de medidas de seguridad, si bien ello no le exime de un nivel de cumplimiento suficiente, dado que se ha demostrado el daño para el demandante y otros muchos más trabajadores".

La sentencia dictada por la Sala de lo Social del TSJA, desestima los cinco motivos del recurso de súplica interpuesto por Navantia, entre ellos la prescripción de la acción, considerando plenamente ajustado a derecho el fallo dictado por el juez titular Eloy Hernández Lafuente, confirmándola íntegramente con imposición de las costas del recurso a Navantia e IZAR.